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Tan
arrugada es su frente que no se pone el sombrero, se lo
enrosca.
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| Agradecimiento:
Luis F. |
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Tan
bajito, que cuando llueve es el último que lo sabe.
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| Agradecimiento:
Carmenza |
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Es tan
bajito, que le lavan la ropa en una licuadora.
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| Agradecimiento:
Laura Cristina |
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Es tan
bajito, que ordeñaba parado.
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| Agradecimiento:
Zabulón |
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Tiene
más barrotes que una cárcel.
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| Agradecimiento:
Pedro Antonio |
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Está
más besada que el anillo del Papa.
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| Agradecimiento:
Omar |
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Es tan
bizco, que cuando llora las lágrimas le corren por la
nuca.
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| Agradecimiento:
Estella |
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Tenía
la boca tan grande, que al comulgar le daban una oblea.
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| Agradecimiento:
David |
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Tenía
la boca tan grande, que el jarabe se lo daban con pala.
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| Agradecimiento:
Mario G. |
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Tenía
una boca tan grande, que cuándo besaba al novio, lo
despeinaba.
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| Agradecimiento:
Luz Fanny |
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Tan
bocona, que si usa aretes de cobre, se envenena.
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| Agradecimiento:
Yolanda |
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Es tan
bruto, que se sentó en un barril de pólvora para
volarse la tapa de los sesos.
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| Agradecimiento:
Carmen Sofía |
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Era un
caballo tan perezoso, que cuándo le ponían la silla,
se sentaba.
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| Agradecimiento:
Efraín y Mónica |
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